Asunto: Mi jefe.
¿Ya te he dicho hoy que odio a mi jefe?
Sexy como el infierno o no, este pretencioso, arrogante, ESTÚPIDO me
pidió que recogiera su ropa al segundo en que atravesé la puerta. Luego me dijo
que necesitaba llevar su Jaguar a un autolavado que estaba a dieciséis
kilómetros fuera de la ciudad, pero antes tenía que estar en una fila sin fin
para comprar una especie de reloj de edición limitada de cientos de dólares.
Honestamente no puedo esperar a ver la mirada en su rostro dentro de dos meses cuando le diga que renunciaré a su compañía y que puede besar mi trasero. BESAR. MI. TRASERO.
Todas esas antiguas fantasías sobre él besándome con su "boca de
perfección" o inclinándome sobre mi escritorio y llenándome con su polla
terminaron. TERMINARON.
Tu mejor amiga,
Mya.
PD: Por favor dime que tu día va mejor que el mío...
Asunto: Re: Mi jefe.
No, no me has dicho que odias a tu "jefe" hoy, pero viendo que
me has enviado este correo directamente, lo sé ahora...
Sí, te pedí que recogieras mi ropa al segundo en que llegaste a trabajar
hoy (¿dónde está?), y te dije que llevaras mi Jaguar a un autolavado y que
recogieras mi reloj de mil dólares. (Gracias por tomarte cinco horas
para hacer algo que podía ser logrado en dos).
No tienes que esperar dos meses para ver la mirada en mi rostro cuando
me digas que renunciarás. Estoy de pie fuera de tu oficina en este mismo
instante. (Abre la puerta).
Sin comentarios sobre tus "fantasías", aunque dudo que
"terminaran".
Tu jefe,
Michael.
PD: Sí. Definitivamente mi día va mucho mejor que el tuyo...
"Reclínate y abre tus piernas para mí..."
Ser doctor en Nueva York nunca ha sido fácil. Especialmente para alguien
como yo, que tiene un consultorio privado y un equipo incompetente que insiste
en dejarme para reemplazarlos.
En los últimos seis meses, he realizado un papanicolao, tres
"exámenes de mamas", y entré al quirófano en varias cirugías
reconstructivas. (Esto sería aceptable si todavía estuviera interesado en
medicina general, pero no lo estoy. Se supone que sea un
maldito psicólogo...)
Cuando mi equipo finalmente recobró el sentido y decidió traer a alguien
más competente al consultorio el mes pasado, me entusiasmé.
Hasta que me di cuenta de que nuestro nuevo "doctor" era nada
más y nada menos que la mujer con la que se supone me encontraría para cenar
hace dos semanas. La misma mujer que me plantó con nada más que un "ya no
puedo encontrarme contigo, lo siento", después de que acordáramos pasar
nuestras charlas en linea a la realidad.
No he olvidado ninguna de las fantasías indecentes de las que me habló, y nunca eliminé nuestros mensajes sucios. Y si piensa que voy a actuar como un "profesional" y pretender que esa mierda nunca pasó, le espera otra cosa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario